En lo alto de la galaxia del show del momento, tan viciosa de la metamorfosis constante, ha escogido Pitbull el camino contrario: la permanencia teatral. Gasta una calva brillante como una lámpara de cabaré, la sonrisa de empresario satisfecho, y un traje de ejecutivo que no sabemos muy bien si va a cerrar un crédito o a abrir una discoteca. Su magnetismo reúne antípodas, un rato motivador corporativo, otro rato animador de madrugada tropical. Obviamente, no es casual que lo llamen Mr. Worldwide. El apodo no suena a ironía sino a estrategia. Ahora anuncia conciertos en España , para el otoño. Y trae lo que trae, un espectáculo que ata la precisión industrial y el calor latino. Ahora llamamos reguetón... Ver Más