El 7 de marzo de 1966, el ministro de Información y Turismo de la dictadura franquista fue fotografiado en el mar en la playa de Palomares, donde dos meses antes habían caído, sin estallar, cuatro bombas atómicas que llevaba un bombardero norteamericano. Fue un montaje propagandístico para que los españoles creyeran que no había peligro de contaminación cuando en realidad sucedía todo lo contrario. Las dudas sobre el lugar de la foto y los documentos secretos que revelan la verdad