Un barrio multicultural con «dificultades» de paro, precariedad, convivencia y vivienda

Las cifras oficiales del b arrio de El Cerezo reflejan cómo la población extranjera aporta al mismo el sector joven de la zona ante una población nacional especialmente envejecida, destacando la «riqueza» cultural derivada de la presencia de personas de diferentes países pero mostrando a la vez «dificultades» de convivencia entre migrantes y nacionales y, sobre todo, problemas en materia de paro, precariedad laboral, obstáculos para el acceso a una vivienda digna y situaciones de exclusión. Según datos oficiales del Ayuntamiento de Sevilla cosechados a la hora de incorporar este barrio a la Estrategia Regional Andaluza para la Cohesión e Inclusión Social en Zonas Desfavorecidas, el conocido como programa Eracis ; en el momento de la confección del documento en El Cerezo se contabilizaban 5.320 habitantes, entre los cuales el 35 por ciento eran ciudadanos extranjeros. La memoria relativa a la inclusión de El Cerezo en el programa Eracis señala así que «la población del barrio está mayoritariamente envejecida, pero contrasta con la población extranjera joven, principalmente entre los 20 y 40 años, destacando los vecinos y vecinas de origen latino , especialmente de Bolivia y Ecuador, seguidos por personas procedentes de Marruecos y Nigeria». «El Cerezo tiene una alta presencia de población inmigrante, lo que enriquece la convivencia con una mezcla de culturas. A nivel de convivencia, hay muchas dificultades para que migrantes y nacionales se integren y se respeten entre sí. En la zona hay una clara separación entre culturas y formas de vida y existen prejuicios negativos hacia las personas migrantes, a quienes a menudo se asocia injustamente con la delincuencia y la exclusión social», explica el documento. Además, destaca que el barrio presenta «una alta tasa de desempleo y muchas personas trabajando en condiciones precarias o en la economía sumergida», lo que se traduce en «muchas familias con dificultades, bajos ingresos y un número importante de menores en situación de riesgo». «Muchos de los residentes que pertenecen a la población migrante se encuentran en una situación administrativa irregular. Esto dificulta su acceso a la formación oficial y al empleo, lo que obliga a muchas de estas personas a trabajar en la economía sumergida», abunda el documento. Y como la falta de recursos genera un círculo vicioso, el informe señala «graves problemas de vivienda», con casos de demasiadas personas residiendo en la misma vivienda y el « re-alquiler» de habitaciones en pisos conocidos como «patera» , donde «viven sobre todo personas inmigrantes que no pueden acceder a una vivienda digna por su situación económica y laboral», además de situaciones de «ocupaciones y desahucios».