Este año se cumplen 50 años de los sucesos de Montejurra, en los que dos personas fueron asesinadas, una de ellas vecina de Estella-Lizarra, y 90 años del golpe de Estado franquista. No son fechas lejanas ni neutras: forman parte de una memoria que sigue interpelando a nuestra forma de convivir hoy. Recordar no es abrir heridas, es evitar que se normalice el olvido.