Dentro de su diversidad, el feminismo vasco ha mantenido una unidad de acción histórica superior a la de otros puntos del Estado, pero esa excepcionalidad ha comenzado a agrietarse. El movimiento llegará dividido al 8 de Marzo por la irrupción de la Coordinadora 8M Euskal Herriko Mugimendu Feminista y su decisión contraprogramar las movilizaciones convocadas por el sector hegemónico, representado por Euskal Herriko Mugimendu Feminista (EHMF). La clara semejanza del nombre escogido por la nueva red (abolicionista y transexcluyente) y Euskal Herriko Mugimendu Feminista (no putófoba y transinclusiva) ha generado bastante confusión entre la gente que tiene pensado acudir a las marchas del domingo, así como el “desacuerdo” y la “indignación” del movimiento feminista vasco.