En una década en la que se celebra el día de la mujer y la niña en la ciencia, en que cada vez hay más mujeres ocupando puestos de responsabilidad en grandes corporaciones y en que se savanza en corresponsabilidad, la evidencia indica que aún queda mucho trabajo por hacer en investigación científica. Y es que, si bien la investigación biomédica moderna se fundamenta en principios de objetividad, universalidad y rigor metodológico, durante décadas el sesgo por sexo fue tal que durante gran parte del siglo XX, el modelo biológico sobre el que se construyó la evidencia clínica fue predominantemente el del sexo masculino.