El conflicto bélico desatado en Oriente Medio entre Estados Unidos e Israel, frente a Irán, ha instalado un clima de incertidumbre entre los viajeros de todo el mundo, pero de momento, no ha provocado una oleada de cancelaciones en las reservas de los canarios para sus vacaciones en destinos exóticos o más alejados. Las agencias de viajes de las islas confirman que las reservas para Semana Santa y, sobre todo, para el verano, se mantienen, aunque reconocen que los clientes muestran una mayor cautela y están muy pendientes de la evolución de los acontecimientos antes de tomar nuevas decisiones de compra. Así lo ha confirmado Ignacio Poladura, presidente de la Asociación Canaria de Agencias de Viajes y Turoperadores, hoy en Herrera en COPE Tenerife, asegurando que, pese a la dimensión del conflicto, la situación actual es de expectación. "Tenemos mucha reserva previa para Semana Santa ya realizada, y mucha reserva previa para verano también", explica Poladura, señalando que la decisión final de los viajeros dependerá de la duración y la intensidad de la crisis. Históricamente, "la gente priorizaba el viaje contra otros determinados gastos", una tendencia que ha hecho crecer la demanda en los últimos años a pesar de otros conflictos, aunque la situación actual es "muy especial y específica". La calma en el ámbito de las reservas contrasta con la intensa actividad que viven las agencias en otro frente: la ayuda a los viajeros que se han quedado atrapados en el extranjero. El foco principal durante esta primera semana de conflicto ha sido, según Poladura, la gestión para traer de vuelta a casa a los afectados. La principal preocupación del sector se centra ahora en "todo lo que es la la repatriación de todos aquellos clientes que tenemos por ahí repartidos". Afortunadamente, matiza el presidente de la asociación, el conflicto ha estallado en una época en la que los canarios no suelen viajar masivamente a esas zonas. Sin embargo, sí hay casos de viajeros en destinos lejanos como Maldivas o Tailandia cuya vuelta a casa dependía de las conexiones a través de los grandes hubs aéreos de Oriente Medio, como el de Dubái, que se han visto directamente afectados por el corte del tráfico aéreo. En este complejo escenario, Poladura aclara cuáles son los derechos de los viajeros y las obligaciones de las aerolíneas. Las compañías aéreas están obligadas a "costear todos aquellos gastos derivados de el alargamiento en la estancia en los destinos por parte de los de los viajeros, siempre y cuando el avión no salga". Esto incluye gastos de alojamiento y manutención hasta que puedan ser reubicados en otro vuelo. Sin embargo, es fundamental que los afectados sepan que esta situación no da derecho a una indemnización económica adicional. Al tratarse de una situación de guerra, se considera una circunstancia excepcional fuera del control de la aerolínea. "No te indemnizan porque hay una situación de guerra, por lo que no hay indemnización dentro de lo que es el convenio del seguro", subraya el representante de las agencias de viajes. A pesar de la proximidad geográfica con la zona de conflicto, hay destinos que mantienen su operativa con normalidad. Es el caso de Egipto, que "sigue operando sin ningún problema", ya que no tiene bases militares estadounidenses ni una implicación directa en la contienda. Por ello, los viajes programados a este país se mantienen por el momento. Para aquellos que planeaban viajar a Asia en verano y ahora dudan, Ignacio Poladura lanza una recomendación clave: "Que traten de hacer la compra cuanto antes hacia otros destinos". El motivo es que se espera un trasvase de la demanda hacia lugares como América, lo que inevitablemente provocará un aumento de precios. Adelantarse a esa subida es la mejor estrategia para no quedarse sin vacaciones o pagar un sobrecoste significativo. En definitiva, el sector turístico canario permanece en un estado de alerta contenida. Si bien el deseo de viajar de los residentes sigue intacto, la evolución del conflicto en Oriente Medio será el factor determinante que incline la balanza en las próximas semanas. La cautela es la norma, pero la planificación y la búsqueda de alternativas seguras ya han comenzado para salvar la temporada de verano.