Sánchez ha dejado al espacio a su izquierda sin margen para marcar perfil propio ante la guerra de Irán. Con la bandera del “no a la guerra” y el choque con Donald Trump, tras reafirmarse en impedir el uso de las bases de Rota y Morón pese a las amenazas de romper relaciones comerciales, Sumar no ha tenido más recorrido que mostrar su adhesión. Tampoco IU, la formación de identidad fundacional anti-OTAN y más antimilitarista del espacio. Solo Podemos ha encontrado hueco para forzar cierta diferenciación al interpretar que el envío de una fragata a Chipre en misión defensiva supone “participar en una guerra ilegal”.