Camisa de fuerza

Los candidatos presidenciales José Luna y César Acuña se nos antojan en esta pequeña columna como una especie de gemelos. Sus apellidos tienen un sonido similar y el empaque ajustado bajo el polo con el que bailan en sus actos de campaña es también una característica que los hermana. Pero hay más. Ambos se dedicaron originalmente al mismo negocio –la provisión de una educación que difícilmente podría ser llamada superior– y, ya una vez instalados en la política, han auspiciado en el Congreso el florecimiento de bancadas que recuerdan a la antigua Legión Extranjera. A quienes querían enrolarse en esa azarosa hueste, como se sabe, nadie les preguntaba sus antecedentes. Bastaba que estuvieran dispuestos a empuñar un rifle y disparar a quien se les ordenara…