La vida ha dado una segunda oportunidad a Hassan y Alussin, dos jóvenes que crecieron en las calles de Freetown, en Sierra Leona. Tras participar en un proyecto de herrería que finalizó y les devolvió a la calle por falta de recursos, ahora han sido matriculados en una escuela técnica en Lunsar gracias a la iniciativa 'Lila, juegos reciclados', fundada por Emiliano Matesanz. El objetivo es darles un nuevo impulso para que puedan labrarse un futuro mejor. Emiliano Matesanz, que vivió tres años en el país y ahora ha regresado, se encontró a los jóvenes de casualidad en la calle hace apenas veinte días. Matesanz describe la realidad de Freetown como algo "muy difícil de explicar". Según cuenta, son "calles insalubres, llenas de basura, con un tráfico descomunal", uno de los "pocos lugares en el mundo tan duros en este sentido". Los jóvenes que crecen en la calle, explica Matesanz, sufren un fuerte estigma social, ya que "la sociedad los rechaza porque también es verdad que siempre están vinculados a los robos, a los problemas". Por todo ello, el fundador de la iniciativa considera un logro enorme que los chicos mantengan las ganas de aprender. "Para mí son como superhéroes", afirma con rotundidad. La campaña de crowdfunding iniciada en la plataforma GoFundMe busca recaudar 3.600 euros. Esta cantidad, según Matesanz, "cubre todo durante dos años": la matrícula en la escuela técnica, el alojamiento, la manutención y posibles gastos médicos. Con este dinero, Hassan podrá estudiar metalurgia y Alussin, automecánica, obteniendo una titulación básica que les facilitará el acceso a un empleo. Pese a que conseguir un trabajo no está asegurado en un país con un salario medio de 60 o 70 euros mensuales, esta formación es un paso fundamental. "Siento la responsabilidad de ayudarles", confiesa Matesanz. Las personas que deseen colaborar pueden encontrar la campaña buscando la iniciativa 'Lila, juegos reciclados' en redes sociales como Instagram o Facebook.