La situación de muchos autónomos en España ha llegado a un punto crítico, y el testimonio de Iván, un peluquero de Zaragoza, lo resume con una crudeza reveladora. En una entrevista concedida a María Pilar Dancausa, el profesional ha expresado la frustración que vive en su día a día: "Soy autónomo, cuanto más facturas, más pagas, y llegas a pensar que te saldría más rentable cerrar". Una declaración que pone voz a la asfixia económica que sienten muchos pequeños empresarios. Aunque en sus inicios quería ser artista, la vida lo llevó a formarse como administrativo, pero pronto descubrió que lo suyo no era estar sentado frente a un ordenador. Siguiendo el consejo de su padre, "o estudias o trabajas", comenzó como aprendiz en la peluquería donde se cortaba el pelo. "Yo aprendí formándome y trabajando a la vez, que es como verdaderamente se aprende un oficio", asegura Iván en @elparocreavagospodcast, quien defiende la figura del aprendiz como clave para la formación real, algo que, en su opinión, se ha perdido. Tras años de trabajo, se ató "los machos" y compró el negocio. Sin embargo, la experiencia como dueño no es como la imaginaba. A pesar de tener una clientela consolidada tras 22 años, confiesa que si pudiera, volvería a ser trabajador por cuenta ajena. "Cuando te metes a la cama, hay muchas noches que esto empieza a dar vueltas", lamenta, enumerando la interminable lista de pagos: "autónomos, el local, el alquiler, los productos, este vencimiento...". Una de las decisiones más firmes de Iván es la de no ampliar su plantilla. "Ni está en mis planes, como se suele decir ahora, ni está ni se le espera", sentencia. Su negativa se basa en la enorme carga que supone tener un empleado y en la diferencia de compromiso que percibe. "Yo he venido aquí con un esguince", explica, contrastando su propia implicación con la de un trabajador que "porque un día te duela la cabeza, no, que es que me quedo en casa que estoy malo". El peluquero subraya el elevado coste que implica un contrato: "Ostras, es que tener un empleado vale mucho dinero". En este punto coincide con la Dancausa, quien señala la importancia de que los trabajadores comprendan que "de los 1.500 que cobras, a la empresa le cuestas 2.600". Para Iván, la presión fiscal es un lastre constante: "Que se venga el veintiuno de cada trimestre, que ya verás cómo me cambia el humor". El caso de Iván no es aislado, sino el reflejo de un problema que afecta a todo el sector de la imagen personal en España. La Alianza por la bajada del IVA a peluquerías y centros de belleza lleva años luchando para que se revierta la subida del impuesto. El sector "soporta" desde 2012 un IVA del 21%, una medida que se presentó como "temporal" pero que sigue vigente, a diferencia de otros sectores que ya han recuperado el tipo reducido. Los datos son alarmantes. En España hay unas 50.000 peluquerías y centros de estética. En 2024, de las 9.000 pymes que cerraron, 2.500 eran de este sector. Según el portavoz de la Alianza, José Luis Azañón, esta situación afecta directamente a más de 150.000 profesionales. "Es inaceptable que una medida tan necesaria y ampliamente respaldada siga siendo utilizada como moneda de cambio política", ha manifestado Azañón. Desde el colectivo también piden que "no se reduzca la jornada laboral que piensa aprobar el Consejo de Ministros" porque, aseguran, no pueden afrontar el coste combinado de una subida de salarios y una reducción de horas. El impacto es especialmente grave en la España rural, donde, según Azañón, "miles de peluqueros de pueblo han cerrado sus negocios y trabajan a domicilio y en negro", lo que supone una tragedia para la vida social de los vecinos.