La castaña es uno de los productos más típicos del otoño. Se comen asadas y también entran en juego en algunas cocinas para dar lugar por ejemplo a potes. Lo que parece inimaginable es que a raíz de las castañas se puedan hacer por ejemplo lámparas. El diseñador Manu Persa ha desarrollado una innovadora técnica que le permite crear piezas artísticas y de diseño a partir de cáscaras de castaña. En una entrevista en COPE Avilés ha explicado cómo esta investigación, inspirada en los procesos de la naturaleza, le ha llevado a fabricar ese biomaterial único. El proceso consiste en mezclar la cáscara de la castaña triturada con aglutinantes naturales, como gelatina o alginato, y agua, para después dejarlo secar al aire. Lo que comenzó como un experimento con los desechos de su propia cocina ha escalado a nivel industrial. Actualmente, Persa colabora con empresas que le suministran las cantidades que necesita de cáscaras de castaña, un residuo de su producción que hasta ahora no tenía un uso definido. "Estoy utilizando un subproducto que no se utiliza para nada. Le estamos dando un valor añadido mucho mayor del que tiene simplemente quemarlo", afirma el diseñador. La trayectoria de Persa comenzó en el diseño gráfico, pero su curiosidad le llevó a Barcelona a cursar un máster donde descubrió la biomimética, es decir, la imitación de la naturaleza para aplicarla a procesos creativos. "En vez de inspirarme en los clásicos del diseño, empiezo a fijarme en el origen, en la naturaleza", explica. Este cambio de mentalidad fue el germen del Laboratorio Biomimético, un centro de investigación que más tarde daría lugar a 'Arbio', su propia marca para producir y comercializar las piezas. El diseñador no se detiene en la castaña y ya investiga con otros residuos para convertirlos en nuevos materiales. Entre ellos se encuentran los posos de café, con los que está desarrollando un proyecto para una tostaduría de París, el lúpulo de la poda de la cerveza, la cáscara de huevo o las cáscaras de mejillones. "Todo es susceptible de convertirse en un biomaterial que luego podemos utilizar", añade. Sus creaciones, que incluyen lámparas y otros utensilios, están pensadas para interiores y, aunque hay que protegerlas de la humedad o el calor, tienen una gran durabilidad. El material es totalmente biodegradable, pero los estudios demuestran que las piezas "pueden durar más de 10 años". Parte de su trabajo se puede visitar en una exposición en la Factoría Cultural de Avilés que permanecerá abierta hasta el día 27 de marzo.