El emprendedor Juan Carlos García Sánchez ha transformado una necesidad personal en una solución tecnológica de éxito. Siendo celiaco, su experiencia en la organización de eventos le llevó a crear CampApp, un software de gestión de campamentos que ha duplicado su facturación en el último año y que ya ha comenzado su proceso de internacionalización. La empresa, constituida formalmente hace dos años, ha experimentado un crecimiento notable, especialmente en los últimos meses. La idea de CampApp surgió de una “necesidad real”. Durante los ocho años que Juan Carlos García presidió la Asociación Nacional Juvenil de Celiacos, organizó numerosos campamentos y eventos que requerían un control exhaustivo de los participantes. “Desarrollé para un campamento propio una pequeña aplicación móvil que permitía controlados a todos los chavales, fichas médicas, comunicación y geolocalización”, explica. La experiencia fue tan positiva que decidió dedicarse por completo al proyecto. “Es curioso, gracias a una enfermedad que tengo, ese sueño se ha hecho realidad”, ha confesado García. CampApp ofrece dos servicios principales. Por un lado, una plataforma de gestión (ERP) para que las empresas administren reservas, pagos, facturación y la gestión de monitores, funcionando bajo un modelo de suscripción. Por otro lado, una aplicación móvil para los días de campamento, que facilita a los monitores el control y a las familias la comunicación con el equipo. Este ecosistema se complementa con unas pulseras con tecnología NFC que identifican a cada niño. Estas pulseras son una herramienta clave para la seguridad. Si un niño se pierde, cualquier persona puede escanearla para contactar con el responsable del campamento. Además, permiten pasar lista en tiempo real, acceder rápidamente a la ficha médica y de emergencias, e incluso realizar pagos sin efectivo (cashless) dentro del recinto, de forma similar a como se hace en los festivales de música. Recientemente, la empresa ha lanzado el ‘Proyecto Campamento Seguro’, un sello de certificación en colaboración con la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) y la Asociación de Personas con Alergias Alimentarias (AEPNAA). El proyecto incluye formaciones para el personal del campamento sobre cómo prevenir y actuar ante incidentes alimentarios. “Las pulseras permiten que el equipo de cocina, a la hora de recoger la bandeja, sepa si la comida es apta para este niño”, detalla el fundador. García Sánchez, que estudió Ingeniería Electrónica aunque de niño soñaba con ser arquitecto, describe el emprendimiento como una “montaña rusa de emociones”. Reconoce que, aunque no hay un jefe directo, los clientes se convierten en quienes marcan el rumbo. “Cuando estás arrancando y tienes cuatro o cinco clientes, te das cuenta de que son ellos los que mandan. O les das lo que necesitan o no vas a llegar a ningún sitio”, explica. Ante el dato de que 4 de cada 10 jóvenes riojanos aspiran a emprender, su consejo es claro: “Cada uno tiene que luchar por sus propios sueños. Mi consejo es que lo intenten, que luchen por ello y que no se queden con la duda”, afirma. Advierte que el camino requiere ser “muy perseverantes, trabajar muy duro y no es cuestión de hacer una jornada de 8 horas”, sino de una dedicación casi constante, pero que a la vez resulta “muy satisfactorio”. El éxito de CampApp se refleja en sus cifras. Este año, la empresa se ha acercado a los 100.000 euros de facturación, casi duplicando los resultados del ejercicio anterior. Su modelo de negocio, un SaaS B2B (software como servicio para empresas), es “bastante escalable”, lo que le ha permitido duplicar el número de clientes en los últimos meses gracias a una fuerte campaña comercial y a sus primeros pasos en la internacionalización.