Desatinos

Una guerra sin alma. Unas reacciones viscerales. Unas consecuencias atroces. Un despropósito endiablado. No hay tregua otra vez para la insensatez ni la impostura. El mundo transita atribulado ante un futuro cada vez más incierto por inseguro. La arrogancia se ha revestido de un aguerrido belicismo para dinamitar el derecho internacional y la paz bajo justificaciones espurias, a modo de sangrientos trampantojos. Un explosivo contexto al que nadie se siente ajeno. Pero también una diáfana oportunidad para la diatriba ideológica. Pedro Sánchez la ha pillado al vuelo.