Una familia compuesta por una madre, su hija y su nieto ha sido desahuciada esta semana en Cornellà de Llobregat (Barcelona). Olga Jérez y Ángeles García, de 65 y 35 años respectivamente, fueron echadas de su hogar junto a un menor de 13 años, que en el momento de la expulsión estaba en clase. Según ha publicado eldiario.es, el piso era propiedad del banco BBVA, que puso en marcha el proceso para desahuciar a una familia que cuando comenzó a alquilar el inmueble, allá por 2013, el casero era un particular que dejó de pagar la hipoteca de buenas a primeras y desapareció para siempre, dejando a las afectadas en una situación de incertidumbre que no han podido resolver al ser ignoradas por todas las partes implicadas. Más de una década después, se ha producido la ejecución inmobiliaria de unas personas que aseguran que siempre quisieron pagar la renta, ya fuera al casero anterior o al banco. A las 12:00 horas del jueves, Ángeles y Olga esperaban en el piso junto a varias profesoras del instituto de su hijo e integrantes del Sindicat d'Habitatge del Baix Llobregat. Desde el salón donde llevaban 13 años residiendo, las mujeres aseguraban estar "agotadas" por la situación, con días sin apenas dormir ni comer y con episodios de estrés y ansiedad severos. En el portal esperaban a la familia varios vecinos junto a una comitiva de activistas que se había desplazado para brindarles su apoyo. Entre ellos, otra madre del mismo instituto de Secundaria donde estudia el niño, el Neus Català, que también estuvo a punto de ser desahuciada días atrás. El mismo jueves, a su vez, otra familia con niños había sido desalojada también, y los vecinos denunciaban que este tipo de situaciones se han vuelto frecuentes en el barrio. Una vez ejecutado el desahucio, la familia no opuso resistencia y se quedaron a dormir en la casa de una vecina del mismo bloque. Los servicios sociales les ofrecieron alojamiento en un albergue, pero la familia lo rechazó tras ver el estado de la habitación. "Había cucarachas, manchas de sangre, polvo y suciedad. Llevar a un niño a un lugar así no es fácil, es totalmente indigno para cualquier persona", argumentaba Ángeles. "Le dan taquicardias y se queda sin respiración. Imagínate lo que pasaría si lo metemos en un sitio lleno de polvo o humedad", explicaba además sobre el pequeño, que padece diferentes alergias. La familia se ha pasado meses buscando un alquiler al que puedan acceder, sabedores de que tarde o temprano este momento iba a llegar. "Solo pedía un poco más de tiempo hasta encontrar un piso donde poder ir con mi hija y mi nieto", lamenta la abuela de la familia. "Cualquiera que haya intentado buscar un piso de alquiler sabe lo difícil que es, y más en tan poco tiempo", destaca, por su parte, Alina Rodríguez, miembro del Sindicat d'Habitatge del Baix Llobregat. El casero, once años desaparecido Las mujeres ponen el foco en su antiguo casero. Durante los...