La cuarta generación de Los Mendoza instala un año más la icónica rampa que anuncia la Semana Santa sevillana

La Cuaresma avanza en Sevilla y con ella llegan sonidos y estampas que anuncian la inminente Semana Santa. Como han contado en el programa Herrera en Cope Más Sevilla, una de las más esperadas tendrá lugar este viernes en la iglesia de El Salvador: el montaje de su emblemática rampa de madera. Detrás de este rito se encuentra la historia de la familia Mendoza y su empresa, Grupo Campa. Antonio Mendoza es la cabeza visible de esta empresa familiar que ha pasado de generación en generación. "Yo empecé a montarla con 14 años", ha relatado, y a sus 52, asegura que la rampa los conoce muy bien a ellos. Para Mendoza, el sentimiento es claro: "la Semana Santa empieza cuando la rampa de El Salvador se monta". El vínculo de los Mendoza con la colegial va mucho más allá de este montaje anual. Su padre, fallecido el año pasado, fue el recordado campanero de la iglesia y también sacristán en sus últimos años. "Nos vemos arraigados en la iglesia de El Salvador desde finales de 1800", ha explicado Antonio, quien se enorgullece de ser la cuarta generación que mantiene viva la tradición familiar. La historia comenzó cuando su bisabuelo se casó con la hija del entonces campanero, y desde ahí el legado ha continuado. Incluso ha recordado un episodio heroico, cuando su bisabuelo "salvó del incendio a la virgen del voto", una imagen muy querida en el templo. "Nos hemos criado dentro de ese patio, nos hemos bañado en esa fuente", ha confesado Mendoza para ilustrar una conexión que resume en una frase. Además de instalar el camino de madera para los pasos, la familia participa en otros momentos clave. Uno de los más emotivos es la subida al paso del Cristo del Amor, una tarea que su padre "estuvo subiendo durante 60 años". La hermandad sigue contando con ellos, un hecho que Antonio Mendoza califica como un auténtico privilegio para la familia. La empresa familiar, Grupo Campa, no solo se dedica a estos montajes, sino que es una de las únicas cuatro que existen en España que fabrican campanas de forma artesanal. Su abuelo, a quien en Sevilla apodaban "el hombre mosca" por su habilidad para escalar "simplemente con una cuerda", fue quien comenzó con el oficio de fundidor de campanas. Aunque hoy en día han diversificado su negocio con megafonía, incienso o velas, Antonio Mendoza insiste en que la esencia no se negocia. "Somos una empresa familiar, entonces, nosotros siempre nuestra forma de trabajar es tradicionalmente. Todo artesano, no queremos avanzar más allá [...] que no se pierda esa esencia", ha afirmado. Un compromiso por mantener vivo un legado que ya forma parte de la historia de Sevilla.