Hay fortunas que se construyen con décadas de trabajo y otras que nacen directamente del subsuelo. La de Mohammad Reza Pahlavi , el último Sha que reinó en Irán, pertenece a la segunda categoría. Bajo su reino había una de las mayores reservas de petróleo del planeta, y durante casi cuatro décadas en el poder, el oro negro se convirtió en la fuente de una riqueza personal inmensa que, al momento de su muerte en 1980, se estimaba en unos 2.000 millones de dólares. Ajustándolo a cuatro décadas de inflación, es el equivalente a unos 7.200 millones de dólares en la actualidad. Lo que hace singular esta historia no es solo la magnitud del dinero acumulado, sino cómo se construyó ese patrimonio desde la sombra a través de fundaciones opacas, participaciones empresariales ocultas y flujos de ingresos petroleros que nunca aparecieron en ningún libro de cuentas oficial. Una fortuna tan grande como controvertida , edificada sobre el petróleo de un país que acabaría derrocándole. En Xataka Una caída en Marruecos desató el lujo más absurdo: nueve Boeing 747 fueron necesarios para evacuar a Suiza al ex-emir de Catar Un golpe de Estado, un trono y las llaves del grifo Tal y como recoge Celebritynetworth , para entender de dónde venía ese dinero hay que retroceder hasta 1953. Ese año, la CIA y el MI6 británico ejecutaron la llamada Operación Ajax , un golpe de estado que derrocó al primer ministro Mohammad Mossadegh, quien había nacionalizado la industria petrolera en 1951, y devolvió al Sha al poder con autoridad casi absoluta. Tras el golpe de estado , la industria petrolera iraní fue reestructurada bajo un consorcio de empresas occidentales. Irán obtuvo una mayor participación en los ingresos que antes, pero el control de la producción siguió en manos de corporaciones extranjeras. De ese modo, Occidente mantenía el control sobre el crudo, pero el Sha tenía ahora algo igual de valioso: acceso directo a los ingresos que este recurso generaba. Y los ingresos eran enormes . Según publicaba El Orden Mundial , Irán posee la tercera mayor reserva de petróleo del mundo, solo por detrás de Arabia Saudí y Venezuela. Con ese recurso fluyendo sin parar, el Sha encontró la fórmula para convertir el petróleo nacional en su riqueza personal. Según publica Celebritynetworth , en 1962, por ejemplo, la Compañía Nacional Iraní de Petróleo (NIOC, por sus siglas en inglés) realizó un pago de 12 millones de dólares en un solo mes a una cuenta controlada directamente por él, una cantidad equivalente a 117 millones de dólares actuales. Y eso era solo lo que se conocía de un único mes . Fundación Pahlavi: un holding disfrazado de caridad Sobre el papel, la fundación con el apellido del Sha era una organización filantrópica dedicada a financiar escuelas, museos y hospitales. Sin embargo, en la práctica , funcionaba más como una sociedad holding personal del Sha, con intereses activos en prácticamente todos los sectores de la economía iraní. Tal y como recogía The New York Times a finales de los años setenta, la fundación del Sha controlaba participaciones en más de 200 empresas iraníes, entre ellas 17 bancos, incluido el Banco de Omran uno de los más grandes del país, el 80% de la mayor aseguradora de Irán, 25 empresas metalúrgicas, ocho grandes operaciones mineras, el 25% de la mayor cementera del país, 45 constructoras, 43 empresas agroalimentarias y aproximadamente el 70% de las habitaciones de hotel de todo Irán. Y eso sin salir del país. El Sha también mantenía participaciones relevantes en compañías internacionales como Daimler-Benz, influyendo incluso en el desarrollo del Mercedes Clase G , además de propiedades inmobiliarias en Londres, la Riviera Francesa y Manhattan. Palacios, aviones y más de 140 coches de colección Con miles de millones de dólares fluyendo desde los pozos de petróleo y sin nadie que le pusiera freno, el Sha llevó una vida de auténtico emperador . El Sha pasaba su tiempo entre el Palacio Niavaran , en el norte de Teherán, el complejo Sa'dabad en las montañas Alborz, y varios retiros de lujo a orillas del mar Caspio. Cada uno repleto de obras de arte, muebles franceses, alfombras de seda y mármol tallado a mano. Pero quizás lo más llamativo era su colección de automóviles : más de 140 vehículos de lujo entre los que había Rolls-Royces, Bentleys y Ferraris de encargo, un Mercedes-Benz 600 Landaulet, un modelo tan escaso que solo lo usaban papas y dictadores, y prototipos únicos de Lamborghini, Porsche y Cadillac. También disponía de una flota de aviones privados , incluido un Boeing 727 totalmente personalizado apodado Shahbaz que él mismo pilotaba ocasionalmente. Su mujer, la emperatriz Farah, lució piezas únicas de Dior, Givenchy e Yves Saint Laurent, y para su coronación como emperatriz en 1967, Van Cleef & Arpels le diseñó una corona de esmeraldas y diamantes con piedras extraídas directamente de los tesoros del Estado iraní. La corona del propio Sha contenía más de 3.000 diamantes. En Xataka Un solo millonario gastó en sus vacaciones de lujo en Mallorca el equivalente a 10.000 turistas: el emir de Catar La fiesta que aceleró una revolución El momento más descarado de todo ese derroche llegó en 1971, cuando el Sha organizó lo que está considerado una de las fiestas más caras de la historia moderna para festejar los 2.500 años de la monarquía persa. Mandó construir una ciudad de tiendas de seda en las ruinas de Persépolis, con climatización, jardines con árboles importados de Francia y la cocina completa de Maxim's de París. De acuerdo a lo publicado por Times en su día, el coste total se estimó en 100 millones de dólares, el equivalente a unos 800 millones de dólares actuales, todo ello para tres días de brindis con ríos de champán, caviar, esculturas de pavos reales y fuegos artificiales en el desierto. Mientras el Sha agasajaba a 600 invitados entre reyes, presidentes y aristócratas, buena parte de la población iraní pasaba serios apuros económicos. A finales de los setenta, la inflación en Irán estaba disparada, el desempleo aumentó y la brecha entre ricos y pobres se había vuelto insostenible. Los observadores de la época detectaron discrepancias sospechosas en la contabilidad del petróleo iraní: durante varios años de esa década, hasta 2.000 millones de dólares anuales desaparecían sin dejar rastro de los registros oficiales de divisas. Las protestas de 1978 no eran solo políticas, eran contra la corrupción del Sha con el dinero desviado y contra su ostentación obscena mientras el pueblo sufría. En enero de 1979, el Sha huyó de Irán como resultado del levantamiento de la Revolución iraní que llevaría al poder al gobierno de los ayatolás . Moriría al año siguiente en el exilio, en Egipto, a los 60 años. Su familia y miles de iraníes de la élite se marcharon con decenas de miles de millones de dólares en riqueza acumulada. Se estima que solo los miembros de la familia del Sha se llevaron unos 4.000 millones de dólares, que en la actualidad equivalen a unos 17.850 millones de dólares . Tras casi cinco décadas de exilio, su hijo, presiona desde EEUU para recuperar el trono de Irán que los ayatolás arrebataron a su padre. En Xataka | El rey más rico del mundo: su imperio abarca 17.000 propiedades, 38 jets privados y una colección de 300 coches de lujo Imagen | Wikimedia Commons ( Pahlavi Government , Ahmed S. Kamel ), Unsplash ( aboodi vesakaran ) - La noticia El petróleo iraní generó una de las mayores fortunas del mundo a principios de los 80: la del Sha de Persia fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .