Para cuando usted lea estas líneas el caso ya habrá “pasado de moda”. Se habrá olvidado. Porque así funciona la realidad en la era de las “benditas redes sociales” : el presente es una cosa momentánea, efímera, desechable... indigna de tomársele en cuenta como objeto de análisis. Y de hacer un alto para revisar sus minucias, pues mejor ya no hablamos.