El Ayuntamiento de Santander ha puesto en marcha un laboratorio de revelado de fotografía analógico en la Fábrica de la Creación, ubicada en el centro cívico de Tabacalera. Este nuevo espacio, que estará a disposición de la ciudadanía de manera gratuita desde marzo, busca fomentar la práctica artística, la investigación y la formación en fotografía analógica en blanco y negro, tal y como se ha explicado en el programa Herrera en COPE + Cantabria. La fotografía analógica vive una segunda juventud, un fenómeno que Ángela Zubieta, fotógrafa y productora en la Fábrica de la Creación, atribuye a una necesidad de desconexión. 'Es un poquito por la desintoxicación digital, que al final estamos todo el día con pantallas en nuestro día a día', ha comentado Zubieta. Este resurgir de lo artesanal y lo 'vintage' atrae especialmente a la generación Z, nativos digitales que ahora buscan experiencias más pausadas y manuales, como tejer o la cerámica. A diferencia de la inmediatez digital, donde se pueden tomar miles de fotos que a menudo no se vuelven a mirar, el carrete impone una pausa. Con solo 24 o 36 exposiciones, el fotógrafo se vuelve más reflexivo. 'Se piensa mucho más antes de disparar', ha señalado Zubieta, quien considera que este proceso es 'mucho más relajado y más artístico'. El valor de la foto cambia, y el orgullo de crear algo con las propias manos y verlo en papel se convierte en una experiencia muy satisfactoria. Este nuevo recurso municipal está equipado con todo lo necesario para llevar a cabo procesos de revelado y ampliación. Cuenta con ampliadoras fotográficas de 35mm y de medio formato, tanques de revelado, bandejas para químicos, pinzas, termómetro, jarras de mezcla y una caja de luz para visionado de negativos. Además, una persona responsable del espacio estará disponible para orientar y ayudar a los usuarios. El uso del equipamiento es gratuito, pero los usuarios deben aportar sus propios materiales consumibles, como los químicos (revelador, baño de paro y fijador), carretes y papel fotográfico. Ángela Zubieta ha explicado que, debido a que estos materiales 'están carísimos', se busca evitar que 'se pueda contaminar con unos líquidos el trabajo de otro'. Por ello, es recomendable que los usuarios tengan unos conocimientos básicos para un uso óptimo de las instalaciones. Para quienes nunca han vivido la experiencia, el momento más impactante es ver cómo la imagen cobra vida. 'Yo creo que es la etapa final, la del revelado en papel, cuando ya metes un papel, que supuestamente está en blanco, pero sí expuesto por las ampliadoras, y ya lo metes en el revelador, y empieza a aparecer la imagen poquito a poco. Es bastante mágico', ha descrito Zubieta, destacando el valor de la incertidumbre y la belleza de un resultado que no es digitalmente perfecto. El interés por este arte ha quedado patente en el éxito rotundo del primer taller organizado a finales de febrero con la artista Irene Futola, donde las solicitudes desbordaron el aforo. 'Fue una lástima, pero es que no había otra manera', ha lamentado Zubieta. Ante la gran demanda, especialmente entre los más jóvenes, desde la Fábrica de la Creación ya se planea realizar futuros talleres, incluyendo otras técnicas como la cianotipia. El laboratorio ha llegado para quedarse y funcionará de manera indefinida. Los interesados pueden solicitar el acceso a través de la web, rellenando el formulario en el apartado de residencias. Para cualquier consulta, se ha habilitado el correo electrónico info@fabricadecreacion.com. Para empezar, Zubieta aconseja buscar una cámara analógica en el mercado de segunda mano y aprovechar oportunidades como la liquidación de una tienda de fotografía local que se jubila. El primer paso es sencillo: 'tirar la fotografía, sobre todo en blanco y negro', para luego revelar el negativo y, finalmente, pasar al positivado en papel en el nuevo laboratorio de Santander.