Operación Barbarroja: "Stalin nunca entendió que Hitler era un jugador de póquer dispuesto a asumir todos los riesgos"

"Todos los dictadores son paranoicos. Desarrollan un sexo sentido para detectar a sus potenciales adversarios", sentencia el historiador francés Jean Lopez, coautor del premiado ensayo de cerca de 1.300 páginas ‘Barbarroja 1941. La guerra absoluta’ (Ático de los Libros). La lista sería larga, pero él apunta a Hitler y Stalin, "que probaban continuamente la fidelidad de quienes les rodeaban". Y ahí un ejemplo con el líder soviético, "que desconfiaba de todo el mundo". "Puso a prueba la lealtad de uno de sus secretarios personales ordenando arrestar a su mujer. Luego puso su nombre en una lista de gente a ejecutar y se la dio a él para firmar. No le decepcionó… firmó la ejecución de su esposa. Y sí, la fusilaron. Hizo lo mismo con la mujer de Mólotov [su estrecho colaborador], que era judía. La enviaron al Gulag, estuvo 5 años, pero ella sobrevivió".