"El hostelero es carero": ¿una protesta justificada?, por Aitzol Zugasti

Se nota en el zurito, en el menú de sidrería, en los pintxos de cualquier capital, en la barra de siempre y en la cesta de la compra de casa. El malestar existe porque el golpe es real: la gente paga más por casi todo y, en muchos casos, con la misma nómina o con una capacidad de gasto cada vez más ajustada.