Nacen en Extremadura los primeros linces de la temporada y la especie afianza su reconquista de la península

La temporada de cría del lince ibérico (`Lynx pardinus`) ha comenzado con una excelente noticia. La hembra 'Hubara', de 15 años, ha dado a luz a tres cachorros en el centro de cría en cautividad de Zarza de Granadilla (Cáceres), gestionado por el Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN). El alumbramiento, que tuvo lugar durante la madrugada, representa el primer parto del año en las instalaciones extremeñas y un nuevo éxito para el programa de conservación ex-situ de la especie. El propio OAPN ha sido el encargado de anunciar el nacimiento a través de sus redes sociales con un mensaje cargado de optimismo: "¡Llegaron los primeros cachorros del año! Esta madrugada, Hubara, a sus 15 años, ha parido los 3 primeros cachorros del año en el centro de cría de Granadilla. ¡Esperamos que sean los primeros de muchos!". Este centro, inaugurado en marzo de 2011, es una pieza clave en la red de cría del programa de conservación y ya ha visto nacer a 64 cachorros desde su primer parto en 2012. El nacimiento de estos tres nuevos ejemplares se enmarca en un contexto de recuperación histórica para la especie. Considerado el felino más amenazado del mundo a principios del siglo XXI, el lince ibérico ha experimentado un crecimiento poblacional extraordinario. En 2002 apenas se contabilizaban 94 individuos en dos poblaciones aisladas de Andalucía, pero los esfuerzos de conservación han elevado la cifra hasta superar los 2.000 ejemplares en 2024, repartidos por España y Portugal. Este éxito ha llevado a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a rebajar la categoría de amenaza del lince, pasando de 'en peligro crítico' a 'en peligro' en 2015, y alcanzando el estatus de 'vulnerable' en la última revisión de 2023. Se trata de la primera especie en bajar dos categorías en la Lista Roja en tan solo 20 años, un hito en la conservación de la biodiversidad a nivel mundial. El lince ibérico es un felino de aspecto grácil, con patas largas, una cola corta y sus características orejas puntiagudas terminadas en un pincel de pelos negros. Su dieta es altamente especializada, ya que el conejo supone entre el 80% y el 90% de su alimentación. Esta dependencia del conejo es uno de los factores que históricamente ha limitado su población. Su hábitat natural es el bosque y matorral mediterráneo, donde encuentra refugio y alimento. Aunque su población principal sigue en Andalucía (en áreas como Doñana y Sierra Morena), los programas de reintroducción han establecido nuevos núcleos exitosos en Castilla-La Mancha, Extremadura y el sur de Portugal. De hecho, Castilla-La Mancha alberga ya al 46% de los linces españoles, superando a la población andaluza. A pesar de las buenas noticias, el lince ibérico todavía enfrenta serias amenazas. Los atropellos en carreteras son la principal causa de mortalidad no natural, seguidos de la caza ilegal y la fragmentación de su hábitat por infraestructuras. La disminución de las poblaciones de conejo, debido a enfermedades como la mixomatosis y la neumonía vírica, también sigue siendo un factor de riesgo. Los expertos señalan que el objetivo es alcanzar una población estable de entre 3.000 y 3.500 ejemplares. Como afirma el experto Javier Jiménez, "el lince ibérico está reconquistando España y eso es una buena noticia. El reto ahora es entender por qué". Parte de esta expansión hacia zonas del norte, como Cuenca o Palencia, podría estar relacionada con el cambio climático, que está convirtiendo estas áreas en hábitats más secos y con más conejos.