La soberanía europea en minerales es uno de los grandes objetivos que se marca Europa a corto y medio plazo. La situación geopolítica, que se ha tensado en los últimos días con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, ha impulsado al Viejo Continente a afanarse por buscar en su territorio materias primas fundamentales o críticas. Su disponibilidad se ha convertido en un factor estratégico de primer orden. Son, de hecho, componentes esenciales en la fabricación de una amplia gama de productos tecnológicos, como baterías para vehículos eléctricos, teléfonos inteligentes, paneles solares, turbinas eólicas o equipos médicos.