Durante cerca de cinco meses, los siete padres de la Constitución -aquellos hombres de tan distintas ideologías- elaboraron el primer borrado de la actual Carta Magna. De aquel texto, presentado en enero de 1978, quedaron pocas cosas sin limar, matizar, cambiar por completo o, directamente, eliminar. Una de estas últimas fue su idea de que el Senado se compusiera de parlamentarios designados por los parlamentos autonómicos y -atentos aquí- 20 senadores elegidos por el Congreso "de entre personas que hubieran prestado servicios eminentes en la vida cultural, política, económica o administrativa de España".