Una semana después del inicio del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, el presidente Donald Trump ha anunciado un acuerdo con los mayores fabricantes de armamento estadounidense para cuadriplicar la producción de “armas de clase exclusiva”. El republicano no especificó a cuáles se refiere en concreto, aunque ese concepto suele emplearse para designar al armamento más sofisticado, costoso y de producción limitada. Un amplio espectro que incluye desde cazas furtivos de quinta generación F-22 Raptor, a misiles interceptores de defensa antiaérea como los THAAD o incluso portaviones de propulsión nuclear como el USS Ford. El anuncio llega en plena preocupación por los limitados inventarios de interceptores, que Washington está quemando en Irán a un ritmo muy superior al que puede reemplazarlos.