Camino de Siena, en las arterias blancas de la Toscana, bella estampa de viñedos que maceran el Chianti, el vino que perfuma un paisaje de lomas, de cipreses altaneros, de cuellos almidonados, de vías de grava, de ceniciento manto que invoca al cielo grisáceo, donde el viento está lleno de polvo en suspensión, polvo del camino, polvo del trabajo, polvo de los sendas de tierra, polvo que cubre rostros, polvo que ensucia, polvo que decora bicis, polvo en el Palio, polvo en los ojos, polvo que acaricia la Strade Bianche, la clásica de las estradas blancas.