Quién le iba a decir a esta colombiana de Barranquilla que, a sus 64 años, después de una trayectoria laboral como secretaria en una Escuela de Música, al frente de la gestión de un restaurante o de un almacén, su vida daría un giro de 180 grados. A las puertas de la jubilación, tomó la decisión de cruzar el charco y trasladarse a la Comunitat Valenciana, a Castellón, en concreto, donde vive la hijastra de un tío suyo. “Me vine sola. Las cosas en Colombia, ya sabes, están feas, con el trabajo, la extorsión..”, relata ella, que pide que no se publique su nombre. La acogieron en su vivienda por un tiempo. “No es fácil, es duro llegar y ver que la realidad aquí tampoco es tan bonita como a uno se la pintan. Es diferente. No es fácil encontrar trabajo y en muchas ocasiones se viven situaciones humillantes. Se ve racismo”, reflexiona sobre las actitudes con las que se topa la población inmigrante. Aunque no de todos. “Aquí en España he aprendido a ser tolerante, pasiva y paciente”, reflexiona.