El Papa sobre la guerra: "Fomentar una cultura de la reconciliación y superar la impotencia que nos hace creer que es imposible un mundo sin guerras"

Los países convierten millones de dólares en armas, cada vez más sofisticadas, con las que asustar, intimidar y llegado el caso aniquilar a su enemigo. En la presente guerra en Oriente Próximo, uno solo de los misiles que se lanzan, puede llegar a costar decenas de millones de euros. Decenas de millones de euros que acaban explotando en el aire, en el mejor de los casos, cuando no en un complejo residencial... cuando no en un hospital... cuando no en una escuela de niñas. El gasto es obsceno, es macabro, es indignante y degenerado. Mientras miles de millones de personas luchan por su supervivencia, puesta en peligro por verse obligadas a vivir con menos de 5 euros al día, por apenas poder permitirse alimentarse a sí mismos y a los suyos, otros gastan miles de millones en causar la muerte de los demás. El retrato que nos ofrece esa comparación es triste, muy triste. Causa una emoción que han sabido plasmar muy bien en la portada de L\'Osservatore Romano, periódico oficial de la Santa Sede. Una foto ocupa la mayor parte de la primera página, justo por debajo de la cabecera, se trata de una serie de tumbas improvisadas en un patio, las tumbas de las más de 100 niñas que fueron asesinadas en un bombardeo sobre su escuela en Irán. No eran el objetivo, simplemente estaban cerca de un edificio de la Guardia Revolucionaria Iraní y un ataque de la coalición estadounidense-iraní, hizo trizas su escuela con ellas dentro. Una circunstancia terrible que conmociona a cualquiera y que el diario vaticano titula como Il volto de la guerra, que en español se traduce como "el rostro de la guerra". En un subtítulo, dan el contexto que termina de estremecer al lector: "La guerra en Irán golpea a los más débiles. Según UNICEF, son 180 los menores muertos desde el 28 de febrero en una violación del derecho internacional humanitario" El Papa, desde que cayeron las primeras bombas, ha pedido la paz y la desescalada de un conflicto que, cada vez más, castiga a la población civil, a los inocentes. un conflicto que pone encima de la mesa situaciones dantescas, como la inhumanidad de celebrar bombardeos si caen en un edificio residencial de Tel Aviv, entendiendo un ataque indiscriminado contra población civil como una venganza, como un ojo por ojo, por lo que los gobernantes y militares israelíes han perpetrado y perpetran en Gaza. Este sábado, en un mensaje lleno de esperanza dirigido al Encuentro Internacional por la Paz y la Reconciliación que organiza la Universidad de Loyola, en su Chicago natal; ha pedido "fomentar una cultura de la reconciliación capaz de superar la globalización de la impotencia, que nos tienta a creer que una era libre de conflictos es inalcanzable". Además, en una audiencia con los capellanes militares de Italia este mismo sábado, el Papa se ha referido al papel que debe cumplir un militar cristiano:  "la misión del soldado cristiano" es "defender a los débiles, salvaguardar la convivencia pacífica, responder a los desastres, trabajar en misiones internacionales para preservar la paz y restablecer el orden". Son palabras inspiradas por un discurso del Papa Juan Pablo II, pronunciado en el Jubileo del año 2000. León XIV resumía el papel de la Iglesia como proclamadora del Evangelio de la Paz, así como siempre voluntariosa para colaborar en salvaguardar este bien universal. El sábado 28 de febrero, por la mañana, Teherán tembló como nunca por los sorpresivos bombardeos de la coalición estadounidense-israelí. Durante meses se mascaba la tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel, por el programa nuclear y de misiles balísticos del país de los ayatolas. Israel, único país con armas nucleares en la región, sabe que su posición hegemónica como máxima potencia militar regional, se vería debilitada si los iraníes consiguen desarrollar la bomba atómica, el elemento disuasorio definitivo. Tras años de acuerdos, amenazas, propaganda y contrapropaganda, resulta muy difícil, por no decir imposible, distinguir si Irán estaba realmente cerca de conseguir la bomba como afirman los israelíes. Y es que no es la primera vez que Netanyahu afirma que los ayatolas están a "pocos días", "meses", "semanas", "instantes", de desarrollar armas de destrucción masiva, de carácter nuclear. En otras ocasiones no fue cierto, a tenor de que, décadas después, Irán aun no tiene arsenal nuclear. La última vez que atacaron a los persas el pasado junio, aseguraron haber pegado un golpe definitivo, un KO en toda regla, al programa nuclear iraní, pero, esta narrativa no se sostiene si tenemos en cuenta que, nueve meses después, el mundo vuelve a temblar por una nueva guerra en Oriente Medio, bajo la misma premisa: "Irán estaba a punto de completar el desarrollo de su bomba nuclear". Por su parte, Irán asegura que su programa nuclear es civil, que se trata de desarrollar proyectos e infraestructura más enfocados a la energía nuclear que a la guerra nuclear. Una circunstancia que tampoco es del todo creíble, al ver cómo se protegen y cómo son los complejos donde se llevan a cabo estos proyectos. Tampoco se sostiene la narrativa iraní teniendo en cuenta su reticencia a aceptar acuerdos de no proliferación o de la gran ventaja táctica y estratégica que supondría tener una bomba nuclear. Con todo, el ataque fue masivo y arrasó con todos los centros de poder de Irán, de hecho, el complejo donde se encontraba el Líder Supremo, el ayatolá Jamenei, junto a algunos de sus máximos mandatarios, fue reducido a cenizas. El dictador iraní, murió en el acto y el régimen quedaba descabezado en los primeros compases de la guerra. Unos minutos después, la respuesta iraní se produjo, involucrando a todos los países de la región que alojan bases militares estadounidenses. Poco a poco, con el paso de los días, empieza a quedar claro que los ayatolás no van a caer por estar descabezados y que, una operación que no implique "posar botas en el terreno", como se dice en el argot para referirse a una invasión terrestre, difícilmente va a derrotar a Irán. Israel y Estados Unidos se saben más poderosos, tienen más potencia de fuego, más munición y tecnología más avanzada, pero ni Israel tiene un ejército capaz de tomar el país persa, ni Trump puede permitirse las innumerables bajas estadounidenses que un giro así en la guerra provocaría. Por eso, los rumores y los expertos dirigen su atención a posibles grupos insurgentes que puedan liderar una rebelión interna contra los ayatolás, con el apoyo del gobierno de Trump y el de Netanyahu. Los kurdos, que tienen una relación histórica con Estados Unidos, son el grupo más numeroso y organizado con el que poder liderar una operación similar. Aun así, los kurdos son por definición una nación sin país y su voluntad de construir un país autónomo, el Kurdistán, hace que en los países de la región se les vea como un elemento secesionista y una amenaza evidente contra la integridad territorial. Si bien hay una cantidad nada desdeñable de iraníes que estarían contentos con la caída del régimen que les oprime, es poco probable que apoyaran una insurrección con un claro carácter secesionista. Si bien los kurdos son la apuesta más clara y ya estamos viendo alguna que otra información que lleva a creer que, efectivamente, están maniobrando para tomar partido en el conflicto; no son los únicos que pueden asumir ese papel de convertir el conflicto regional en una insurrección interna. El partido de los Muyahidines del pueblo de Irán, de corte islámico y marxista, son la oposición política más dura y organizada contra el régimen. Participaron en el derrocamiento del shah y, posteriormente, se enemistaron con los clérigos chiitas e intentaron derrocarles también. Estados Unidos llegó a inscribirles en la lista de grupos terroristas internacionales por sus acciones violentas en Irán y como muestra de buena voluntad con los ayatolas. En 2012 se les sacó de dicha lista. En su mayoría exhiliados, representan la opción opositora más seguida de la diáspora y, desde luego, son los más organizados y los que cuentan con mayor capacidad de liderar una rebelión. En España son célebres por sus vínculos con VOX, especialmente con uno de sus fundadores Alejo Vidal-Quadras, una figura muy involucrada en Irán, hasta tal punto, que su reciente intento de asesinato se relaciona con el régimen chiita. En este caso, se duda de que realmente tengan la fuerza necesaria para acabar con un régimen tan bien pertrechado y asentado en la sociedad iraní, desde luego tienen más opciones que el hijo del shah, Reza Pahlavi, que apenas tiene apoyo a nivel interno. El cóctel se completa con las milicias Baloch, que habitan el sur del país, en la frontera con Pakistán, país en el que tienen más actividad. Su objetivo también es secesionista, buscan crear el Baluchistán, un país que comprende territorio pakistaní e iraní. Actualmente, hay un conflicto en marcha entre ellos y el gobierno pakistaní, que recibe apoyo de los ayatolás. Si bien es posible que la guerra vire hacia eso, mediante un apoyo financiero e incluso militar de Israel y de Estados Unidos, es poco probable que esa rebelión triunfe en poco tiempo. De hecho, ya hay varios expertos alertando del peligro de guerra civil que esta situación supondría. Un ejemplo similar, podría ser la situación que se creó en Libia y que acabó con la dictadura de Gadafi, al mismo tiempo que dejó desolado el país, que aun hoy, sigue inmerso en un escenario de violencia, caos y pobreza que no parece tener fin cercano.