Los cosméticos 'crece pestañas' te pueden cambiar el color de tus ojos

Muchos de los grandes avances en medicina llegan por serendipia o casualidad. Ocurrió con la revolucionaria Viagra. Cuando se ensayaba su principio activo como fármaco contra la angina de pecho, se encontró un efecto secundario interesante que permitió el desarrollo posterior de las famosas píldoras azules contra la impotencia masculina. Algo similar sucedió con la búsqueda de un tratamiento para reducir la presión intraocular y el glaucoma. Cuando se ensayaba un producto con análogos de las prostaglandinas, sorprendentemente los pacientes veían cómo se embellecía su mirada y sus pestañas se alargaban y tupían. De manera, que aquel fármaco oftalmológico se convirtió a finales del siglo XX en una revolución del manejo del glaucoma, pero también en la base de nuevos productos con un objetivo puramente estético. Así nacieron los sérums para pestañas que hacen que éstas crezcan más largas y gruesas. Hoy es difícil no encontrar en cualquier perfumería o tienda especializada en belleza un producto con análogos de la prostaglandina para alargar pestañas o conseguir unas cejas más poblados. Casi siempre se ofrecen con el reclamo de que «realmente funcionan». Y lo hacen, pero con la extensión de su uso en la población son cada vez más comunes los efectos secundarios. Los primeros en darse cuenta fueron los oftalmólogos. Estos profesionales empezaron a observar en sus pacientes de glaucoma cómo les cambiaba el color de sus ojos. Al principio, se pensaba que era un efecto infrecuente, luego las estadísticas mostraban que el iris se oscurecía en el 69 por ciento de los ojos tratados por un aumento de melanina. Después se vio cómo la hiperpigmentación no se limitaba al iris sino que se expandía hacia los tejidos próximos con los que entraba en contacto, como la piel alrededor de los ojos. Ahora la inquietud ha llegado hasta la Organización de Consumidores de España. En un comunicado, alertan de que los sérums con este compuesto pueden causar irritaciones oculares, inflamación, hiperpigmentación del párpado o incluso cambios en la pigmentación del iris, potencialmente permanentes . Añaden que no pueden descartarse efectos adversos sobre el desarrollo embrionario si la usuaria está embarazada. La OCU ofrece incluso los nombres de los productos comercializados con este análogos de la prostaglandina: GrandeLash MD, Lashcocaine, Lilash, Long4Lashes, Miralash, RapidLash, Realash, Revitalash, UKLash y Xlash. El riesgo no es nuevo, recuerda la OCU. Hace ocho años, el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos advertía de los efectos colaterales. Pese a las advertencias, los productos con estos compuestos son legales hasta que la Comisión Europea actualice formalmente el reglamento. La organización de consumidores pide a las autoridades europeas que revisen con prioridad su uso y valoren restricciones o advertencias específicas en su etiquetado. En el entretanto, reclaman las marcas que informen de forma clara de la presencia de análogos de prostaglandinas y sus precauciones de uso. Algunas marcas ya incluyen advertencias a embarazadas y lactantes o menores; otras mencionan posibles irritaciones o aconsejan consultar con un médico si aparecen molestias. Sin embargo, «varias de ellas destacan únicamente la presencia de ingredientes «naturales» o péptidos, sin visibilizar la presencia del análogo de prostaglandinas, lo que dificulta que el consumidor realice una elección informada», asegura la OCU. «Ante cualquier signo de irritación, picor, enrojecimiento o sequedad, debe suspenderse su uso», recomienda la organización. A la OCU le preocupa especialmente su uso en mujeres jóvenes porque no se tienen datos suficientes para garantizar que son seguros durante la gestación. «Su actividad biológica es potente, incluso en bajas concentraciones», argumentan y añaden que el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores, órgano asesor de la Comisión Europea, dictaminó que tres de los análogos de prostaglandina —Isopropyl Cloprostenate, Methylamido-Dihydro-Noralfaprostal y Dechloro Dihydroxy Difluoro Ethylcloprostenolamide— no pueden considerarse seguros en productos cosméticos.