La figura de la mujer en la Iglesia ha sido, desde siempre, un pilar fundamental, presentada en la Biblia como un referente de fortaleza, sabiduría y piedad. En una entrevista en el programa 'Mediodía COPE}'] con [{Antonio Herráiz, la teóloga malagueña Paula Vega ha profundizado sobre esta idea, presentando su nuevo libro, 'Mujeres bíblicas' (editorial Publicaciones Claretianas). En la obra, la autora, conocida como 'misionera digital', conecta la vida de las mujeres de hoy con las grandes figuras femeninas de las Sagradas Escrituras. Con miles de seguidores en redes sociales, Paula Vega utiliza estas plataformas para evangelizar, aunque rechaza el término 'influencer'. "Yo siempre digo que no vendo bolsos, yo al final de lo que hablo es de Dios, de mi experiencia de fe, de cómo lo vivo, de la teología que aprendo", ha explicado. Para ella, su labor consiste en "estar en la cultura digital llevando el Evangelio a todas las personas que allí habitan", una misión que define su identidad en el mundo virtual. La autora sostiene que la conexión entre una mujer del siglo XXI y una que vivió hace miles de años es posible porque "las preguntas profundas del ser humano siguen siendo las mismas". Según Vega, al acercarse a las Escrituras se descubren "historias que son muy humanas, de amor, de rencillas familiares, depresiones sociales, infertilidad, duelo". Son situaciones cotidianas que, a pesar del tiempo, siguen resonando en la actualidad. Para lograr esta conexión, la teóloga subraya la importancia de "entender el texto en su contexto", un principio que, según ella, a menudo se olvida. Sin embargo, también es crucial "abrir el corazón a lo que Dios puede decirnos, porque no hay que olvidar que la palabra de Dios sigue siendo palabra viva". Por ello, ha hecho un llamamiento a no dejar que la Biblia sea "un adorno que coja polvo en nuestra casa, sino que tiene que estar trabajada, tiene que estar meditada". Como ejemplo, ha relatado la historia de Lía y Raquel en el Antiguo Testamento, dos hermanas casadas con el mismo hombre. "Una de ellas es la amada y la otra, perdón, la que está amada no puede tener hijos, y la otra no es la amada, pero sí puede tener hijos", ha detallado. Ambas se enfrentan al sufrimiento de no sentirse amadas o de no poder concebir, sentimientos que, según Vega, "pueden conectar también con las historias de muchas mujeres hoy en día". La diversidad de perfiles femeninos en la Biblia ha sido un descubrimiento fundamental para la autora. "No hay una única manera de vivir la fe siendo mujer, y eso para mí es superimportante", ha afirmado. Descubrir mujeres con "diferentes historias, caminos diferentes", pero que "todas forman parte de ese plan de Dios", le ha ayudado a no sentirse sola en sus propias luchas y a encontrar a Dios en su propia vida. De hecho, en 'Mujeres bíblicas', Vega entrelaza sus propias experiencias como hija, esposa y amiga con los relatos de estas figuras sagradas. Este enfoque personal permite que las lectoras se vean reflejadas no solo en las mujeres de la Biblia, sino también en las vivencias de la propia autora, creando un puente de empatía y comprensión a través de los siglos. Uno de los grandes impactos para Vega fue desmontar falsos mitos, como el de María Magdalena. "Yo venía de una idea que me habían dicho siempre, que María Magdalena era prostituta, y no lo fue", ha revelado. Este error, originado en una homilía del año 591, ocultó su verdadera identidad como "apóstol de apóstoles". Este descubrimiento fue una revelación para ella. "Me hizo ver como que había muchas mujeres por descubrir, muchas mujeres por conocer", ha confesado. Otro relato que le ha marcado profundamente, debido a su propia experiencia con la endometriosis, es el de la hemorroísa. La historia de esta mujer marginada que sufre sangrados y se cura al tocar el manto de Jesús le ha servido de consuelo, demostrando que "siempre vamos a encontrar una historia en la Biblia que nos pueda ayudar". La reacción de sus seguidoras en redes sociales confirma el impacto de estas revelaciones. Según Vega, muchas sienten "una frustración de decir: 'Oye, ¿por qué yo no conocía estas historias?'". Este interés renovado por las Sagradas Escrituras y la gratitud de quienes se encuentran con Dios a través de estas figuras femeninas son, para la autora, la mayor recompensa de su misión.