Cuando algo funciona, no se toca. Pero si deja de operar como debería, quizá la solución pase por mover todo, o algo… Sin duda, esa ha sido una de las ideas que han rondado por la cabeza de Iván Ania, entrenador blanquiverde, tras la pasada semana de reveses vivida en su Córdoba CF: tres de una tacada, con cero de nueve puntos y tres derrotas -la última especialmente dolorosa- frente a Almería, Ceuta y Andorra, respectivamente. La traducción más evidente ha sido la pérdida de fuelle en la tabla, mientras que la emocional, a veces igual de importante, se desdobla en dos direcciones: cuando la moral aprieta -a la baja-, toca reponerse tirando de personalidad, pese a las circunstancias.