En su recién estrenada condición de activista en pro de un cambio que devuelva al PSOE a la senda de la socialdemocracia y destierre el cesarismo en el que se ha instalado, el exministro Jordi Sevilla recurrió el jueves pasado, en la charla que ofreció en el Foro Alicante que organiza INFORMACIÓN, al viejo cuento del preso y el caballo para definir la estrategia que ha estado siguiendo Pedro Sánchez en esta legislatura. Aunque seguro que lo conocen, porque es un clásico de la literatura política, les recordaré que es ese que relata cómo un condenado a muerte usa su última palabra para proponerle un trato al emperador: “Señor, si me da usted un año yo le prometo que haré hablar a su caballo favorito”. El soberano, al que le da igual decapitar al reo un día u otro, acepta la sorprendente oferta. Cuando el prisionero vuelve a casa, sus amigos y allegados le preguntan si no hubiera sido mejor acabar de una vez, puesto que lo que ha prometido es imposible. A lo que él contesta: “Bueno, tengo un año más. Y en un año puede ocurrir de todo: que se muera el caballo, que se muera el rey, que me muera yo o hasta que el caballo hable, vete tú a saber”.