Feliziana Zabaleta Zestau, baserritarra de Leitza de 92 años, es una de esas mujeres que, sin sueldo, han trabajado toda su vida. Madre de 17 hijos e hijas, a la crianza de una gran familia se sumaba el trabajo del caserío; mucha tarea dentro y fuera del hogar, sin festivos ni vacaciones. Solo trabajo. Y es que la vida en los caseríos no puede entenderse sin el papel central de las mujeres, clave tanto en lo económico como en lo social y cultural. Ella y muchas más mujeres sostuvieron las familias, un trabajo silencioso pero fundamental.