Txiribuelta: una forma distinta de habitar el mundo

Llegar a casa y darse una ducha, prender una vela, encender una luz tenue y, en la cama, disfrutar del tacto especialmente reconfortante de ese juego de sábanas. Son terapias camufladas en pequeños placeres cotidianos que, de manera sigilosa, consiguen bajar el ritmo, dejar a un lado la obsesión por la productividad y regular el estado emocional y neurológico. Muchas personas con discapacidad presentan alteraciones en habilidades cognitivas como la lectura o el habla, pero conservan la capacidad de experimentar, sentir y emocionarse.