El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán vuelve a plantear la disyuntiva entre lo legítimo y lo legal en el sistema internacional. La ofensiva se produce tras años de intensa represión interna por parte de un régimen hostil a Occidente, que respalda a milicias y cuenta con un programa nuclear que se ha convertido en una amenaza para su población y para la seguridad internacional. Por ello, desde una perspectiva normativa, podría sostenerse que estos factores dotan de cierta legitimidad a una intervención orientada a poner fin a un régimen de estas características. Sin embargo, la operación no responde únicamente a la voluntad altruista de liberar a la sociedad iraní y de hacer el sistema internacional más seguro, sino que, aprovechando una coyuntura de debilidad interna, responde a intereses estratégicos propios, lo que hace más complejo su encaje jurídico.