El mejor homenaje para recordar a una persona es volver a lo último que hizo en vida. El actor Francisco Rabal murió montado en avión, ya que "venía de recoger un premio para recibir otro en Burdeos, con una copa de champán". Lo recordó su hijo Benito Rabal en el primer Premio Francisco Rabal cuando se cumple el centenario de su nacimiento, en la Filmoteca Regional homónima.