El Málaga CF desperdició una grandísima oportunidad de alargar su racha triunfal en casa. Ganaba por 3-1 y una expulsión de Víctor García a los 56 minutos de partido lo cambió todo. A partir de ahí, los blanquiazules ya no pudieron existir en ataque y solo les quedó intentar defender el resultado con más de media hora por delante. Y murieron en la orilla. Dos goles a balón parado, el segundo de ellos ya en el tiempo de añadido, dieron al Real Valladolid un empate que dejó a medias a los de Funes y les privó de dormir segundo en la tabla.