Habla despacio, como quien ha aprendido a no desperdiciar las palabras. Cuando dice que escribir La hija del carnicero fue una reconciliación, no lo dramatiza. Lo dice casi en voz baja, como si estuviera confesando una travesura antigua. “En realidad fue una rendición. Y reconciliarse a veces es rendirse”. No hay solemnidad en la frase. Hay alivio. La entrada Maria José Fuenteálamo: “Lo más difícil fue aceptar a la niña que no quería ser carnicera” aparece primero en Zenda .