El gatillazo

Mis vecinos han tenido una jornada de sexo frenético, histórico, irrepetible. Por momentos me he alegrado como si la hazaña fuera también mía, algo así como una victoria del Pucela o dos orejas de Pablo Aguado. Sin embargo, el cabecero de su cama da al salón en el que, en ese momento, mi hija y yo pasábamos la tarde leyendo plácidamente, yo a Pierre Cabanne y ella a Sherlock Holmes. El movimiento y los gritos eran tan escandalosos que, para no tener que responder preguntas incómodas, dejé el libro encima de la mesa y puse la tele muy alta, con la mala suerte de que en ese momento estaban echando un capítulo de 'Los Serrano' en el que Resines tenía... Ver Más