La ciencia española rescata el futuro de la ostra en Benín

En las tranquilas aguas de la laguna costera del sur de Benín, donde los manglares se reflejan sobre la superficie del agua y las pequeñas embarcaciones de madera se deslizan lentamente entre los canales, la ostra Crassostrea tulipa forma parte del paisaje cotidiano. Para muchas familias que viven a orillas de la laguna, este molusco no es solo un recurso natural, es una fuente de alimento, un sustento económico y, en muchos casos, una tradición transmitida de generación en generación. Hoy la ciencia ha comenzado a abrir nuevas oportunidades para asegurar el futuro de este recurso esencial gracias a un proyecto internacional liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha logrado avanzar de manera significativa en el conocimiento necesario para mejorar el cultivo sostenible de esta especie en África Occidental. La iniciativa, financiada a través del programa de cooperación científica I-COOP, ha permitido estudiar en profundidad el ciclo vital de Crassostrea tulipa , fundamental para la economía de la zona y la seguridad alimentaria de numerosas comunidades locales. Durante años, el cultivo y la recolección de ostras en la laguna costera del sur de Benín se han basado principalmente en conocimientos tradicionales transmitidos entre generaciones de pescadores y recolectoras. Aunque estos saberes han permitido aprovechar el recurso durante décadas, el crecimiento de la demanda y los cambios ambientales han planteado nuevos desafíos. En este contexto, el trabajo científico se convierte en una herramienta clave para comprender mejor los procesos naturales que influyen en la reproducción y crecimiento de las ostras, y así garantizar un aprovechamiento sostenible a largo plazo. Uno de los principales resultados del proyecto ha sido la publicación de dos artículos científicos en revistas internacionales. Entre ellos destaca un estudio publicado en la revista Frontiers in Marine Science , que presenta el primer análisis detallado sobre la dinámica y dispersión larvaria de esta ostra a lo largo de un ciclo anual completo en la laguna costera de Benín. Este trabajo representa un avance importante en el conocimiento científico de la especie, ya que analiza cómo se desarrollan y se distribuyen las larvas de ostra en diferentes momentos del año y en distintas zonas del ecosistema lagunar. Las larvas de ostra, invisibles para el ojo humano y transportadas por las corrientes del agua, constituyen una fase crítica en el ciclo de vida del molusco. Su supervivencia y capacidad para asentarse en superficies adecuadas determinan en gran medida el éxito del cultivo. Comprender cómo se dispersan estas larvas, en qué condiciones ambientales prosperan y en qué zonas encuentran mejores oportunidades para crecer resulta fundamental para diseñar estrategias de acuicultura más eficientes y respetuosas con el medio ambiente. Para ello, los investigadores analizaron variables como la abundancia de larvas, su supervivencia en diferentes fases de desarrollo y su distribución espacial dentro de la laguna. Además, el estudio examinó la relación entre estos procesos biológicos y diversos factores ambientales, entre ellos la salinidad del agua, la temperatura y la transparencia. Este enfoque permitió identificar patrones clave que hasta ahora eran poco conocidos en la región. Los resultados revelan que el principal periodo de reproducción de Crassostrea tulipa se produce entre los meses de diciembre y abril, coincidiendo con la estación seca. Durante este periodo, las condiciones ambientales favorecen la producción de larvas, lo que aumenta las posibilidades de captación para el cultivo. Sin embargo, el estudio también muestra que no todas las zonas de la laguna ofrecen las mismas condiciones para el desarrollo de las ostras. Algunas áreas presentan una elevada producción de larvas, mientras que otras ofrecen condiciones más favorables para que estas puedan desarrollarse hasta fases más avanzadas de crecimiento. Esta diferencia entre zonas productoras y zonas de desarrollo es un aspecto clave para el éxito de la acuicultura, ya que permite identificar los lugares más adecuados para instalar infraestructuras de cultivo o para realizar la captación de semillas. Entre todos los factores analizados, la salinidad del agua se ha identificado como uno de los elementos más determinantes para el éxito reproductivo de la especie. Las variaciones en la concentración de sal influyen directamente en la supervivencia y el desarrollo de las larvas, por lo que conocer estos patrones resulta esencial para planificar el cultivo de manera eficiente. Según explica Mª Carmen García Martínez, investigadora del CSIC en el Centro Oceanográfico de Málaga y responsable del proyecto, los resultados obtenidos permiten orientar nuevas estrategias de gestión del recurso. «Hemos podido definir calendarios óptimos de captación de semilla, identificar zonas prioritarias para el cultivo y orientar estrategias de acuicultura más sostenibles», señala la investigadora. Estas estrategias contribuirán a reducir la presión sobre las poblaciones naturales de ostras, evitando la sobreexplotación y garantizando la continuidad del recurso en el futuro. Más allá de los avances científicos, el proyecto también ha tenido una dimensión importante en el ámbito de la cooperación internacional. La investigación se ha desarrollado en estrecha colaboración con instituciones académicas y científicas de Benín, lo que ha permitido fortalecer los vínculos entre ambos países y fomentar el intercambio de conocimiento. Entre las actividades realizadas destacan dos estancias del investigador beninés Yaovi Zounon en el Centro Oceanográfico de Málaga, donde pudo participar directamente en las investigaciones y adquirir nuevas herramientas técnicas para el estudio del ecosistema lagunar. Asimismo, la investigadora del IEO-CSIC Francina Moya visitó la Universidad de Abomey-Calavi y el Institut de Recherches Halieutiques et Océanologiques du Bénin (IRHOB), reforzando la colaboración científica entre las instituciones implicadas. Fruto de esta cooperación, Yaovi Zounon defendió en diciembre de 2025 su tesis doctoral en la Universidad de Abomey-Calavi. Su investigación se centró en el reclutamiento y crecimiento de Crassostrea tulipa en la laguna costera de Benín, un trabajo que se ha beneficiado directamente de los resultados obtenidos durante el proyecto. En el tribunal de la tesis participaron, de forma telemática, investigadoras e investigadores del IEO-CSIC, lo que refleja el carácter internacional de esta colaboración científica. La transferencia de conocimiento y la formación de personal local constituyen uno de los pilares fundamentales del proyecto. Según García Martínez, el objetivo es que los investigadores y técnicos de Benín puedan continuar monitorizando las variables ambientales que influyen en el cultivo de la ostra y aplicar los resultados obtenidos en la gestión del recurso. «Este es sin duda un ejemplo de proyecto útil de cooperación internacional. Hemos conseguido capacitar y formar a personal del IRHOB para la monitorización de variables ambientales clave para el cultivo de la ostra», afirma la investigadora. El impacto de este trabajo va más allá del ámbito científico. En muchas comunidades de la laguna costera de Benín, la extracción y el cultivo de ostras representan una actividad económica esencial. En particular, las mujeres desempeñan un papel central en estas tareas, participando activamente en la recolección, el procesamiento y la comercialización del producto. Por ello, mejorar el conocimiento sobre la biología y el cultivo de Crassostrea tulipa no solo contribuye a la conservación del ecosistema, sino también al fortalecimiento de la economía local. Un cultivo más eficiente y sostenible permite garantizar ingresos estables para las familias y mejorar la seguridad alimentaria de la región. Además, en un contexto marcado por el cambio climático y las transformaciones ambientales, contar con información científica sólida resulta fundamental para aumentar la resiliencia de estas comunidades. La capacidad de adaptarse a nuevas condiciones ambientales dependerá en gran medida del conocimiento disponible sobre el funcionamiento de los ecosistemas y de la gestión responsable de los recursos naturales.