Neutrales sí, aislados no

En cuestión de vivienda, lo privado o unifamiliar es un lujo, pero en la vida política y socioeconómica es una posibilidad que solo pueden permitirse Estados minúsculos como el Vaticano, Andorra o con una historia de singularidad como Suiza. Estoy en contra de la guerra. Es el fracaso mayúsculo de la humanidad. Como decía Kant, es la pérdida de la ética. Pero la realidad es la que es y no la que nos gustaría que fuera en un utopismo teórico. Detesto a Trump, pero representa a la primera potencia mundial; una aliada con la que no conviene incomodarse. Sobre todo, con una UE débil. No saben los que dirigen este país lo que nos puede acarrear esta provocación... Cuando Marruecos se ponga gallito o el poder real nos proscriba y entremos en el desierto de la irrelevancia. O nos excluyan de los foros para influir en las grandes decisiones, sobrevendrá un problema económico. La neutralidad implica un no alineamiento con Ejércitos, es decir con la OTAN. Guste o no, somos interdependientes. Aislados no tenemos futuro. Estas decisiones se deben debatir en el Parlamento. Llegar a acuerdos con la oposición. Meditar los riegos y valorar lo que se asume con ello. No hacerlo es propio de narcisistas enfermos, postureo de la insoportable superioridad moral de la izquierda. Los Goya ilustraron la decadencia moral de la izquierda caviar. Un cine subvencionado y mediocre con ínfulas, que hacen el vodevil provinciano de repartirse premios y hacer un mitin político para exaltar al césar Sánchez que se ha convertido en un galán sin uniforme militar de una dictadura encubierta. Hasta los escandinavos han abandonado la neutralidad para defenderse de un Putin imperialista. Quiero pensar que nuestros mandatarios deben creerse –en su delirio similar al descrito por Cervantes en el Quijote– como gigantes cuando no son ni molinos, solo norias de una feria de chirigota. Creen realmente que Mertz, Macron o Mette Frederiksen son seres inferiores al negociar y participar en debates con la primera potencia mundial. Creen que esta decisión para arañar el voto de la izquierda radical de la que ya forman parte les conducirá a otra mayoría posible según su gurú del CIS. La macroeconomía va bien, no por el Gobierno, sino por los sacrificados trabajadores y empresarios audaces, inteligentes y tenaces a los que ellos insultan. Pero sobre todo porque somos un país de servicios con un maná llamado turismo. No recuerdan como nos quedamos con la pandemia. Cierres, suicidios, aumento de trastornos de ansiedad y depresión. Desolación y paro. Reflexionen. Trabajemos sensatamente por la paz y justicia social, por cierto, la que faltaba con la teocracia de Irán, que ellos defienden. Financiamos la guerra de Ucrania que no es UE. Y mandamos una fragata a Chipre. Participamos en la guerra. No sufran, solo es farsa y propaganda para convocar elecciones anticipadas.