Ser como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, que Lope de Vega convirtió en una exitosa comedia en el siglo XVII, lleva a pensar en algunos de los protagonistas de la escena política actual, sustituyendo los enredos amorosos de la obra de teatro por los desacuerdos entre partidos afines, a izquierda y derecha del espectro ideológico. Y mientras el mundo contiene el aliento por las guerras en curso, Pedro Sánchez se desliza sin solución de continuidad del España va como nunca del mitineo electoral a la búsqueda del encontronazo con Trump, sacando del armario la estadiza pancarta del no a la guerra, con el fin de confortar a sus desangeladas bases de izquierda y ultraizquierda para ver de salvar los muebles. En el festival de egos que se desarrolla entre Podemos y lo que pueda quedar de los partidos de Sumar parece más importante no dejar comer que comer.