Marc Rich

Marc Rich fue un personaje que nunca pisó la cárcel debido a la inmensa fortuna económica que tenía. La Fiscalía de Nueva York le acusó de 51 delitos y pedía una condena de 325 años. Rich huyó del país, se nacionalizó suizo y después español. Pagó una multa de 150 millones de dólares para que sus empresas pudieran seguir operando en EEUU. A finales de los 80 compró el complejo turístico Bellevue, en el Port d’Alcúdia, al entonces poderoso banquero Mario Conde. Años después el asunto acabó en los tribunales. Es una larga historia la de este personaje. Marc Rich Warg (1934--2013) fue un magnate de materias primas, sobre todo del petróleo, al que en la década de los 80 se le consideraba una de las personas màs ricas del planeta. Sus empresas facturaban por valor de tres billones anuales de las antiguas pesetas. En la década de los 90 la revista Forbes fijó su patrimonio personal en 180.000 millones de dólares. También se le conocía por ser el fugitivo más famoso del mundo de las finanzas. Judío de origen, nació en Amberes (Bélgica) y a los ocho años emigró con su familia a Norteamérica para huir de los nazis en plena II Guerra Mundial. Con 20 años comenzó a trabajar en la empresa Philip Brothers hasta que fundó su propia compañía, la Marc Rich & Co. AG, dedicada al comercio de materias primas. Infringió todas las normas conocidas en EEUU en materia de comercio. Cuando intervino la Fiscalía de Nueva York Rich se fue a vivir a Suiza. En 1981, el entonces ministro de Justicia Pío Cabanillas (UCD) lo nacionalizó español. Los abogados del magnate preguntaron qué pasaría si EE UU solicitaba la extradición y el ministro les dijo que estuvieran tranquilos, sin problemas. En los años posteriores, con Felipe González en el Gobierno, Rich tuvo muy buenas relaciones con algunos ministros y altos cargos del PSOE. José Barrionuevo por ejemplo, ministro de Interior, mantuvo al magnate la seguridad que suponía para él residir en España. Se había hecho construir una impresionante mansión en Marbella por la que pagó 13 millones de euros. Organizaba fiestas privadas a la que acudían algunos ministros que, además, se desplazaban con el jet privado del magnate. Y no pasaba nada. En una de estas fiestas coincidieron José Luis Corcuera (Interior), Enrique Múgica (Justicia) y Manuel Chaves (Trabajo). Eran años en los que todavía no se había inventado la Fiscalía Anticorrupción y los comportamientos de los políticos rara vez se cuestionaban, y mucho menos en los tribunales. Fue a finales de 1988 cuando una empresa de Rich, la Ron Investment, compró Bellevue por 7.500 millones de pesetas. Coreasa fue la entidad vendedora, perteneciente al Grupo Banesto que presidía Mario Conde. Pero tras cuatro años de gestión, los asesores de Rich mostraron sus quejas. No se obtenían los beneficios previstos debido a irregularidades que achacaban a los antiguos gestores. Se recurrió a un tribunal de arbitraje que dio la razón a Rich. La sociedad de Mario Conde tuvo que pagar 5.500 millones de pesetas. Rich era también propietario de varias parcelas en Cala Falcó (Calviá). En junio de 1992 el Tribunal Supremo de EEUU dictó una ley por la que autorizaba a su Gobierno el secuestro de extranjeros reclamados por el país. Rich parecía estar en peligro, pero no hubo ningún problema. Eso sí, seguía sin poder pisar suelo norteamericano hasta que intervino Bill Clinton. El último día de su mandato, en enero de 2001, indultó a Marc Rich. Una decisión muy polémica pero «razonable». La primera esposa de Rich había hecho un donativo de un millón de dólares al partido Demócrata. Clinton también recibió cartas de personalidades que pedían el indulto. De España se las enviaron entre otros el entonces rey Juan Carlos I y Camilo José Cela, que era el presidente de la fundación Marc Rich.