El 8 de marzo de 2014, un Boeing 777 de Malaysia Airlines se esfumó en pleno vuelo entre Kuala Lumpur y Beijing, sin emitir ninguna señal de socorro, ni reportes de mal tiempo ni de problemas técnicos. Cuando se comunicó por última vez tenía combustible para casi ocho horas de vuelo, más que suficiente para llegar a destino. Aun se siguen barajando muchas hipótesis, pero no hay ninguna certeza sobre el mayor enigma de la aviación comercial