La pasión por el deporte suele ir más allá de lo racional e incluso puede llegar a traspasar fronteras. Subir cimas como el Montblanc, el Ararat, el Toubkal o el Kilimanjaro es cosa de unos pocos elegidos y si a ello le sumas la obligación de compaginarlo con el trabajo diario en el Mercado Central de Alicante da como resultado un ejemplo de superación difícil de igualar. En esta tesitura se encuentra Aida Roque, vendedora por profesión y alpinista por vocación.