Mario Vilau es un joven que habla poco o, mejor dicho, habla lo justo. Su aspecto es el de un adolescente serio, tímido y, al mismo tiempo, seguro de sí mismo, toda una contradicción que puede llegar a equivocar a sus rivales en el ruedo. Vilau es un torero barcelonés que comparte nombre de pila con otro grande de los ruedos catalanes, como fue el recordado Mario Cabré, figura que respeta y valora como uno de los grandes toreros catalanes. En Villena, en la Final del Circuito Valenciano de Novilladas, logró cortar cuatro orejas y sufrió también una tremenda voltereta que le dejó conmocionado en buena parte de la lidia, aunque nadie lo notó. Lo hizo en una de las tardes más reñidas y con más competencia de los últimos tiempos, de la que se alzó como vencedor. Más tarde llegó el triunfo en la Liga Nacional de Novilladas y, a partir de ese momento, su vida cambió para siempre. Hoy se enfrenta a su prueba más difícil en la Feria de Fallas, donde está anunciado como uno de los novilleros del momento.