En una de las aulas de la Facultad de Medicina de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), en el campus de Sant Joan d’Alacant, un paciente entra en parada cardíaca. Su piel cambia de color, empieza a sudar, su pulso se altera e incluso podría llegar a hablar. Pero no es una persona real: es uno de los nuevos simuladores clínicos con los que los estudiantes de Medicina entrenan desde hace apenas unos meses.