El paisaje de la dehesa constituye uno de los sistemas agrosilvopastorales más valiosos de España, con producciones ganaderas importantes, como es el caso del cerdo ibérico en el norte de la provincia de Córdoba. En este sistema, los matorrales han sido tradicionalmente considerados un elemento secundario, cuando no un componente a eliminar. Sin embargo, estos arbustos cumplen funciones ecológicas esenciales, según los expertos, porque protegen el suelo frente a la erosión, favorecen la infiltración del agua, sirven de refugio y alimento para la fauna y contribuyen a la regeneración natural del arbolado. En un contexto de cambio climático, con sequías más prolongadas y temperaturas extremas, su papel puede reforzar la resiliencia de las dehesas.