El Día de la Mujer vuelve a poner en el foco una cuestión: existen campos de la sociedad en los que la desigualdad de género continúa siendo una realidad que hay que combatir, corregir, compensar... Todo eso, sí. Pero desde posiciones realistas, eficientes y que tengan su traslación a la vida cotidiana de todas y de todos. Es inevitable y necesario el componente utópico, que sostiene las emociones, pero llegados a este punto -después de varias décadas ya de lucha organizada- se hace imprescindible contestar, o chequear, algunas preguntas. ¿Por qué los delitos sexuales suben y lo hacen en mayor grado entre los jóvenes? ¿Qué está sucediendo? En días de manifestaciones y consignas, pensemos en que cada mujer es diferente y que el poder de decisión es suyo, individual, sin manual de instrucciones escrito por manos ajenas.