No es una ola en retirada, sino un movimiento en plena tensión. Cinco voces gallegas con experiencia en la judicatura, la universidad, la empresa y el activismo y una mirada violeta del mundo coinciden en que la cuarta ola del feminismo no está en crisis, aunque sí afronta un momento de reconfiguración marcado por la ofensiva reaccionaria, la instrumentalización política, el desgaste del término entre parte de la juventud y el impacto de las redes sociales como altavoz del machismo.